¿Qué conforma un hogar, qué lo sostiene?

Antes de ser casa, fui fuego

La palabra hogar tiene su origen en el latín focāris, derivado de focus, fuego en español. El asentamiento de los grupos sociales se originó gracias a su culto. Las personas se reunían alrededor de él para obtener calor y después perfeccionaron su uso hasta para alimentarse y “defenderse”.

El fuego era el espacio que permitía la reunión y el intercambio de conocimientos, ergo, el origen de las familias proviene de aquellos momentos en los que las relaciones sociales se estrechaban y se creaban los afectos. Los afectos, a su vez, permitieron la construcción de tribus, comunidades y con el paso del tiempo de los Estados. Antes de ser casas, fuimos fuego.

Reconocer el origen de nuestros “estilos de vida” nos permite ubicarnos con toda su dimensión dentro del universo. Si hemos construido casas y hemos sustituido al fuego como parte de nuestros ritos cotidianos, es probable que estemos negando que más allá de las deconstrucciones culturales, somos fuego. Vida, que somos parte efímera de un espacio y tiempo finito.

En muchas partes de Europa, y en las clases medias y altas de América (delimitemos mi propio espacio de conocimiento para situarnos) las cocinas, han dejado de utilizar estufas de fuego y han permitido la creación de diversas herramientas que “facilitan” los quehaceres diarios que implican la alimentación: Instant pot, Thermomix, parrillas eléctricas, asadores sin humo, etc. Mientras que en otras regiones como México y América Latina, las comunidades con mayores espacios de afectos, lo mantienen como parte del ritual de convivencia. (Ojo aquí, la división sexual del trabajo no se nos puede olvidar al momento de hacer este análisis). Pareciera ser que “lo primitivo” lo “no-tecnológico” diferencia a una sociedad de otra por “grados” de “civilización y desarrollo”.

En el taller ¿Mi casa es un hogar? partimos de que todas las personas que compartiremos espacio, todos los sábados de junio, de 11 a 13:30 PM (horario México) somos seres complejos, con contradicciones, con diversos contextos y carencias, pero con muchísimo que aportar a la discusión de ¿Qué es un hogar y qué lo conforma? Pregunta por demás pertinente en tiempos de un confinamiento que ha servido para demostrar qué trabajos son esenciales y cuáles no, para mantener funcionando al mundo tal y como lo concebimos en la actualidad.

El taller se divide en dos partes: una de discusión sobre los planteamientos que moderaré yo y otra, en la que compartiremos ejercicios creativos supeditados a los temas de cada sesión. Por ello pido que seamos puntuales, respetuosas y ejerzamos el privilegio de escuchar.

Escuchar es la herramienta más poderosa que tenemos ante tanto ruido. El silencio que ejercemos al escuchar a las demás personas puede ser más transformador que los gritos dispersos individuales. Yo tengo muchas ganas de escucharles. Gracias por dejarme aprender de ustedes.

En el correo que recibieron tienen las lecturas básicas de cada sesión en archivo Drive, ese archivo es para ustedes. Pero también dejo aquí un breve recuento de materiales que pueden abonar a la discusión de la sesión 1.

Canción: Home de Phillip Phillips.

Poema: Hogar de Warsan Shire.

Película documental: Cooked. Episodio 1, Netflix.

Libro: Calibán y la bruja de Silvia Federici. Capítulo 5.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.

Wislawa Szymborska

De “Mil alegrías -Un encanto-” 1967     Versión de Gerardo Beltrán


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